¿Que
es el marketing, como funciona? Parte I
Una de las características
más útiles e importantes del márketing consiste
en poder planificar, con bastante garantía de éxito, el
futuro de nuestra empresa, basándonos para ello en las respuestas
que ofrezcamos a las demandas del mercado, ya hemos dicho que el entorno
en el que nos posicionamos cambia y evoluciona constantemente, el éxito
de nuestra empresa dependerá, en gran parte, de nuestra capacidad
de adaptación y de anticipación a estos cambios. Debemos
ser capaces de comprender en qué medida y de qué forma
los cambios futuros que experimentará nuestro entorno afectarán
a nuestra empresa y de establecer las estrategias más adecuadas
para aprovecharlos al máximo en nuestro beneficio.
Para ello la empresa debe establecer unos objetivos, partiendo de la
formulación de qué es la propia empresa, cuál es
su mercado-producto y quiénes son sus clientes. La empresa nunca
debe permanecer de espaldas al mercado.
Éste es el punto de partida del márketing estratégico:
la definición de la propia empresa y el negocio en el que está,
el producto que vende o el servicio que presta, el mercado al que va
dirigido con ese producto o servicio y a quién va dirigido.
El márketing estratégico nos sirve para que la empresa
pueda aprovechar todas las oportunidades que le ofrece el entorno, superando
las amenazas del mismo, haciendo frente a los retos constantes que se
le presentan. Se le pide que tome decisiones en el presente pero teniendo
en cuenta cómo pueden afectar nuestras acciones al futuro de
la empresa, contemplando los cambios que se prevé que surjan
en el entorno y aprovechando al máximo los recursos internos
de los que dispone y que han de representar una ventaja competitiva
clave con respecto a la competencia.
Así pues, el márketing estratégico es indispensable
para que la empresa pueda, no sólo sobrevivir, sino posicionarse
en un lugar destacado en el futuro. Pero la realidad creemos que nos
indica lo contrario, ya que el sentido común parece no abundar
en grandes dosis en el mundo de los negocios, por ello no nos debe extrañar
que tan sólo el 25 por 100 de los planes estratégicos
aportados por las empresas son los que se llevan a buen término.
Responder con éxito al interrogante, «¿disponemos
de una estrategia de futuro?», parece ser que es difícil,
ya que independientemente de que no todas las empresas se lo plantean,
tiene el inconveniente de su puesta en práctica. Por ello, una
de las mayores preocupaciones de los estrategas corporativos es encontrar
el camino más rápido y seguro hacia la creación
de valor, entendido no sólo como un resultado que beneficie a
los accionistas de la compañía, sino como algo capaz de
satisfacer y fidelizar a los clientes, empleados y proveedores.