Producto
y consumidores
Si uniéramos
alrededor de una mesa a fabricantes, consumidores y distribuidores,
obtendríamos de ellos una única opinión de forma
unánime: la enorme evolución del mercado.
Nos hemos adentrado en el nuevo milenio con un marcado y profundo cambio
en el comportamiento de los diferentes protagonistas que inciden en
el mercado y su entorno:
• Los fabricantes. El antiguo poder del fabricante se ha diluido
y se enfrenta a serios retos que le plantea la globalización,
los avances tecnológicos, la competencia, el poder de la distribución
y por qué no, la falta de fidelización del cliente.
• Los consumidores. El consumidor es cada día más
exigente, ya que al estar más formado e informado, demanda productos
y servicios con la máxima calidad, mejor precio y mayor valor
añadido. Por ello fidelizarlo se ha convertido en el principal
objetivo de las compañías y es ahí donde el concepto
de «cuota de mercado» ha dado paso al concepto anglosajón
share of costumer (cuota de cliente).
• Los distribuidores. Competencia, concentración de mercados,
globalización y diversificación hacia nuevos formatos
y canales, así como el avance rápido de las nuevas tecnologías
y comercio electrónico, conforman los grandes retos a los que
se enfrenta la distribución tanto en nuestro país como
en el resto del mundo.
Pero para intentar
dar respuestas válidas a la multitud de interrogantes que se
han planteado, conviene adentrarnos en el concepto de «mercado»,
pero siempre desde una óptica comercial, refiriéndose
al producto y lugar donde se produce el intercambio y las transacciones
entre la demanda y la oferta. Por tanto, podemos indicar que el mercado
existe cuando se dan cita en él los siguientes elementos:
• Productos y/o servicios.
• Una oferta en mayor o menor medida.
• Una demanda real o con probabilidades de crearse.
• El contexto o entorno donde desarrollarse.
• Las fuerzas comerciales o intermediarios.
Los
consumidores
Todo profesional
de márketing desea que en el mercado se dé la concurrencia
perfecta para poder así desarrollar las diferentes estrategias,
que haga posicionar al producto y empresa en un lugar privilegiado.
El consumidor está cada vez más formado e informado y
es más exigente, y con el incremento del nivel de vida, el deseo
determina los hábitos de compra que generalmente prioriza el
valor añadido de productos a su funcionalidad. Además
tendremos que tener en cuenta que en todo mercado competitivo existen
una serie de grupos sociales, cuyas reacciones incidirán de forma
directa en nuestros resultados. A continuación se indican los
más representados:
• Compradores o utilizadores de los productos comercializados
por nuestra empresa.
• Compradores o utilizadores de los productos comercializados
por las empresas de la competencia.
• Compradores o utilizadores potenciales que en la actualidad
no consumen nuestros productos ni los de la competencia, cualquiera
que sea la razón. Ejemplos: niños pequeños respecto
al consumo de cerveza, la gran bolsa existente de consumidores potenciales
de la tercera edad...
• Los no compradores absolutos del
producto que, sin embargo, pueden incidir en un momento determinado
positiva o negativamente en su comercialización. Ejemplo: los
ecologistas con respecto a ciertosproductos
de perfumería, industriales...
• Los prescriptores o indicadores son aquellos que conociendo
el producto pueden influir por diferentes motivos en la adquisición
o no de un bien determinado. Ejemplo: directores de bancos con respecto
a determinados productos (seguros, Bolsa, inmobiliaria...), profesores
de golf con respecto al material utilizado (palos, pelotas...).
• Los líderes de opinión son las personas que debido
principalmente a su posicionamiento y reconocimiento social pueden incidir
fuertemente en la opinión general del mercado, según sea
su inclinación hacia un determinado producto. Este tipo de personajes
suelen ser utilizados en el mundo de la comunicación y publicidad
para ayudar a sensibilizar a un determinado estrato social frente a
una idea. Ejemplo: algún deportista famoso frente a la droga
en un anuncio televisivo.
Una vez definidos los diferentes tipos de consumidores que existen teóricamente
en el mercado, conviene hacer una reflexión sobre los resultados
que se obtienen tanto de los denominados «clientes satisfechos»
como de los denominados por Peter Druke «clientes internos»
que son todos aquellos que componen la plantilla de una compañía,
ya que en ambos casos intervienen fuertemente en la comercialización
de una empresa.